Por César de las Heras
luces
Observando las luces lejanas
ese sarampión que le sale a la noche de niña
salgo de mi entorno
y sin dejar de mirar a las estrellas
derramadas por el suelo
camino con la vista
y las voy recogiendo
depositando en mi cabeza
una parte del espacio que iluminan.

Una forma ligera al pasear
alejado del cuerpo
merodeando con la esperanza
de la cercana muerte del invierno
me palpo, meticulosamente
buscando los brotes del alma
ese nacimiento necesario
que debe llegar en primavera.

Somos un fruto caprichoso
y oscilan las luces a lo lejos
y saco la mano
dejándola mecerse en libertad
caminando descalzo, soledad
y acompaño a esta noche
mirando a las luces en silencio.

Fotografía en contexto original:Lyonel-Feininger


7 comentarios a “observando las luces lejanas”  

  1. 1 PICOBUFI

    Te acompaño en tu paseo…

    “De estrellas fugaces
    caídas de la apaciguada noche
    para encender a la efímera
    y colorida estación primaveral,
    y para alimentar al alma
    que espera la libertad…
    esa libertad de luces
    que sangran amor en silencio
    iluminando nuestro caminar”

    …mirando esas luces lejanas.

  2. 2 cesar

    …,ya no voy solo
    nos vamos entendiendo
    y se solapan las nubes
    y soplamos con los ojos cerrados.
    Miraremos atrás y seremos más
    combatamos el olvido
    con la seguridad de que somos.

  3. 3 PICOBUFI

    Te miro…
    y estoy seguro que… somos,
    porque estamos sumidos en esas nubes algodonadas
    que flotan por nuestro atrevimiento.
    Te oigo…
    y estoy seguro que… somos,
    porque manan nuevas sensaciones
    que surgieron de nuestro entendimiento.
    Te hablo…
    y estoy seguro que… somos,
    porque rompimos con la mirada
    el dislate del aislamiento.

    Te miro…
    te oigo…
    te hablo…
    y siempre estaremos juntos
    porque esas luces lejanas…
    nos brotan de muy adentro.
    Te miro…
    te oigo…
    y te hablo…
    y siempre sabremos que somos
    porque no sabemos lo que fuimos…
    ni lo que podremos llegar a ser.

  4. 4 cesar

    Seremos.
    Caldo con aroma
    de la mar pulpos con alas
    de la pasión cerezas.

    Tengo un saco de luces a la espalda
    las suelto a mi antojo
    a lo lejos se me distingue
    luz propia que no se apaga

    Regreso a casa algo curvado
    cansado y con un ánimo difuso.
    He sentido la libertad ahí fuera
    y mido mis palabras con reglas de colores
    la luz ayuda a ello
    soy sincero
    salto en vertical
    respiro.

  5. 5 PICOBUFI

    Sabes…

    “Cuando confuso me sienta
    y el peso y la oscuridad…
    de la libertad,
    de la verdad,
    de las luces ajenas,
    de la luz propia,
    del viento,
    del sonido,
    de la imaginación,
    de la intuición,
    del amor,
    del dolor,
    de las palabras…
    me encorven el fatigado pensamiento
    y me cieguen los claros sentimientos
    o me sesguen las consumidas entrañas,
    pondré… apoyaré con cordialidad
    mi espalda con tu espalda,
    mi hombro con tu hombro
    mis manos con tus manos
    y mi cara con tu cara…

    Y seremos…
    porque sinceramente…
    me alegro de que las luces lejanas
    hayan abierto la puerta
    de ésta nueva respiración…
    que brota sola
    y que sola emana,
    que vive la eterna alegría
    y alegra eternamente
    a la espontánea amistad
    y que por arte de birlibirloque
    me evapora el alma…

    Sabes…

    Si…

    Seremos…

    Pardiez…

    Caiga… quién caiga.

  6. 6 cesar

    Vuelve a ser de noche
    me tumbo en mi almohada
    cierro los dos ojos
    la claridad ya no me ciega
    las manos se relajan.

    Luego tengo sueños que no recuerdo
    formo figuras complejas
    mi volumen me delata
    y el off me mantiene horizontal.

    Entre unas sabanas con pliegues
    pliego velas y luzco confiado
    son las noches de reposo
    luces lentas, cálidas
    que desprenden un formol prudente.

  7. 7 PICOBUFI

    ¿Dormí?
    ¿Soñé?
    Lo dudo.

    Tendido prono…
    a veces supino,
    con los ojos cegados
    por la luz incesante
    pasaron las horas
    con largo destello
    y dorado instante..

    El recuerdo…
    el recuerdo de las luces lejanas
    me mantuvo vigilante.

    La libertad…
    la libertad del recuerdo
    me sostuvo hilarante.

    El alma…
    el alma cautiva de las luces
    me rumió fulgurante.

    Mis cábalas…
    mis cábalas limitadas
    me sumaron estrellas alucinantes.

    Pero…
    no dormí…
    no soñé…
    estoy seguro de ello,
    porque sinuoso… reptante
    me llegaba ese aroma arrebatado
    que desprendían constantes
    esas lentas y cálidas luces…
    ese lento y cálido dormir
    que manaban de tu sueño
    entre los pliegues de las sábanas
    con destellantes aromas de alcanfor.

    Todavía lo huelo…
    y… no dormí.

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