Por Marisol Oviaño.
Es imposible que no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo detrás de él.
Este hombre da miedo, no es humano.
O el que va en el papamóvil es un autómata.
Por Marisol Oviaño.
Es imposible que no se diera cuenta de lo que estaba sucediendo detrás de él.
Este hombre da miedo, no es humano.
O el que va en el papamóvil es un autómata.
Tenga en cuenta que el Espitu Santo y todo un ejército de angeles protectores viajan con él, más el estado de extasis que le produce el baño de multitudes, pues… como para inmutarse.
Hasta yo no me preocupaba.
Y… ¿Vió que rápido le redujeron?
Milagro… eso es un milagro.