Ser madre (1)
Por Marisol Oviaño
Mis hijos, que sufren del desamor de un padre loco, se vuelcan en sus primillas pequeñas como si fueran conscientes de que su amor será un puntal más en el que apoyarse cuando crezcan. Y cumplen sus roles como si siguieran un manual.Él se encarga de entretener a la prima mayor (que tiene dos años) y apenas mira al bebé de un mes, ella se encarga de la recién nacida: la arrulla, le canta, la protege. Mi hija hace cierto el dicho de que todas las mujeres llevamos una madre dentro.
También ella fue un bebé. Un bebé al que había que manejar con cuidado para no desconectarla de las máquinas que la mantenían con vida. Un bebé que aprendió muy pronto que el amor sana.
Cuando la veo arrullar a la chiquitina, cuando veo a mi hijo ayudar a su otra prima a salvar un escalón, tengo la esperanza de haber conseguido enseñarles lo más importante.



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